Cuando alguien escribe porque la computadora no enciende, se calienta demasiado o anda lenta, coordinamos un diagnóstico sin cargo. Así la persona sabe qué tiene la máquina y cuánto cuesta arreglarla antes de dejarla en el taller. Ese paso previo también sirve para decidir si conviene reparar o reemplazar una pieza, y con qué criterio.
Trabajamos con repuestos originales y alternativos. La elección no se hace por costumbre ni por catálogo: se define según el uso real que la persona le da a la máquina. Un equipo de oficina que solo abre planillas no necesita lo mismo que una computadora de trabajo con archivos pesados o una de gaming.
Los presupuestos son claros y los plazos, reales. El seguimiento del estado de cada reparación se hace por mensaje, sin prometer tiempos que no dependan del taller. Si algo cambia durante la intervención, se avisa antes de seguir.