Particulares que necesitan recuperar su equipo
Es el vínculo más frecuente. Alguien llega con una notebook que se apaga sola, una torre que no enciende o un equipo que anda lento desde hace meses. El trabajo empieza por separar síntomas y causas posibles, sin prometer un resultado antes de ver la máquina. Si el diagnóstico no justifica la reparación, se dice con la misma claridad con la que se explica qué conviene hacer.
Estudios chicos y oficinas con puestos fijos
Acá el enfoque cambia. No se trata de una urgencia puntual sino de mantener varios equipos funcionando en paralelo. La conversación pasa por el mantenimiento preventivo, la revisión de discos y temperaturas, y la decisión de cuándo ampliar memoria o cambiar un disco por SSD NVMe. También por el respaldo de datos antes de tocar cualquier puesto de trabajo.
Quienes arman un equipo a medida
Gaming o trabajo profesional, el punto de partida es el uso real. Qué programas corren, cuántos archivos pesados se manejan, cuánto tiempo se exige la máquina por día. Con eso se define la configuración y se elige entre repuestos originales y alternativos, informando qué opción conviene en cada caso y por qué.