En la coordinación de cada reparación trabajamos con el mismo criterio: primero entender qué le pasa a la máquina, después proponer. Si tu computadora no enciende, se calienta demasiado o anda lenta, ese orden evita cambiar piezas al azar y gastar de más.
Revisamos el equipo para separar síntomas de causas posibles y te contamos qué tiene y cuánto cuesta arreglarlo antes de que lo dejes. Nada se abre para reparar sin que sepas primero el panorama.
No todos los equipos necesitan la misma pieza. Según el uso real que le das a la máquina, te explicamos qué opción conviene y por qué, sin empujarte hacia lo más caro del mostrador.
El presupuesto se arma sobre lo que efectivamente hay que hacer. Los tiempos se dicen como son, no como suenan mejor, para que puedas organizarte con el equipo fuera de uso.
La coordinación es directa. Te escribimos para avisarte cómo avanza la reparación y cualquier decisión que haya que tomar. No hay panel de cliente ni seguimiento automático: es comunicación entre personas.
Si el equipo todavía enciende, ordenamos y copiamos lo importante antes de abrirlo. Si ya no arranca, ese respaldo se hace desde el taller con las herramientas adecuadas.
Si querés ver cómo aplicamos esto a casos concretos, podés revisar los casos de uso típicos o conocer más sobre el taller.